Mostrando entradas con la etiqueta Festivales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Festivales. Mostrar todas las entradas

03 diciembre, 2008

Tanned Tin 2008: Crónica

Hace unos días se celebraba en Castellón la X edición del Festival Tanned Tin, cinco días con la música como principal protagonista. Tanto la organización, actuaciones y ambiente hacen de este festival un referente dentro del mundo independiente y cada una de sus ediciones un éxito por el mero hecho de llevarse a cabo. Os dejamos con las impresiones de Jöse acerca de lo que esta maratón de música dió de si.

Miércoles


La primera en la frente. Aún con el aviso previo de lo que se venía encima, Eric Chenaux me sorprendió muy positivamente. Vaya monstruo: cuando de recogerse se trata, está a la altura de cualquiera (habiendo escuchado sus discos no sabía que cantara tan bien), y su seguridad a la guitarra afrontando patrones convencionales se convierte en genialidad cuando dibuja angulos cubistas con ella, e inventa esquemas imposibles. A mi juicio, bajó el nivel cuando, melódica y arco mediante, se nos puso celta, pero qué más da, la apertura musical del festival no pudo rayar más alto en cuanto a calidad y emoción

TG aka Arms ofreció un concierto acústico, reposado y sin sobresaltos del que quizás destacaría sus letras, peculiares e inteligentes. Dio imagen de buen tipo.

Una de mis mayores apuestas del festival eran sin duda Fern Knight. Ataviados con arpa, violín, bajo, guitarras acústica y eléctrica, cello, batería, percusiones y pintas hippies, supieron reproducir con fidelidad la instrumentación y la atmósfera de sus grabaciones, que cuando la materia prima es buena es de lo que fundamentalmente se trata. Si mal no lo recuerdo, tocaron 2 temas nuevos, que incluirán en un lanzamiento sólo en vinilo el año próximo, y cerraron con una brillantísima y escalofriante versión del 'Epitaph" de King Crimson, donde la voz de Maggie (si TG era buena gente, ella era feliz) sonó más celestial que nunca

El sorpresón llegó con La Orquesta del Caballo Ganador, algo así como una puesta al día a 18 manos del free, en principio jazz pero también apellidado rock, punk y muchas cosas más, tanto en sus no-formas como en una aplastante y exquisita ejecución. ¿Qué hay de nuevo? Pues DJ, portátil, botones y potenciómetros, esquejes bastardos de sonidos más hedonistas, aprovechamiento vocal variado en el que cualquier cosa sirve y, ojo, todo encaja, y la presencia de un director de orquesta (se admiten opiniones, yo levanto el pulgar) y la participación del público (obviable) como muestras más chocantes de la falta de prejuicios y la intención de restar seriedad a un género que aparentemente lo es, además de sesudo. En algún momento, a mi juicio, deslavazado, pero en general frescos, inspirados y brillantes. Chapeau.

Jueves

El fuego la noche del jueves lo abrió Jana Hunter, impriendo fuerza a sus canciones folk en formato trío. Al igual que en estudio, unos temas me gustaron y otros me aburrieron - todos están pulcramente construidos y ejecutados, pero más de la mitad carecen, al menos para mí, de gancho alguno

El paupérrimo concierto que presencié hace unos años de The Strugglers en Huelva lo achaqué a un mal día. También, a que todo parece más anodino al lado de Maquiladora. Las dudas se disiparon en Tanned Tin: su sonido campestre, ni decididamente americano ni desinteresadamente pop, se queda en medio de la nada con apuntes aprovechables apenas imperceptibles. Siempre a mi juicio, la indefinición los mata. No me gustan.

Quienes sí apuestan claramente por un estilo, en este caso por el pop, son Radar Bros. Sorpresa positiva del día. Manejan con frescura y personalidad los cánones del género: juegos de voces, letras interesantes, y melodías perfectas y estribillos redondos (me traen a la cabeza el buen hacer del neoyorquino Dogbowl) que saben comunicar y enganchar. Y lo consiguen una y otra vez.

Uno de los aciertos más voluminosos, a priori, de la organización fue conseguir traer a Castellón a Beach House. Y ellos no defraudaron las expectativas: sonido apabullante, traslación per-fec-ta de su sonido a las tablas, con un guitarrista inconmensurable, y un repertorio sin tacha de acceso exclusivo a canciones fabulosas. El pequeño pero agridulce: o la extravagante Victoria Legrand estuvo la noche anterior de tabernas, o su productor le aplica en estudio un filtro feminizante que convierte su voz poderosa y ronca en un dulce susurro. Qué sensación más rara: como cambiar de idioma a mitad de una serie.

Desconcertante fue el comienzo brioso y rocanrolero de Cass McCombs. Luego ofrecería pasajes más sutiles, siempre distinto, siempre elegante, alternando hasta el final ambas facetas en una actuación correcta pero demasiado distante como para poder entusiasmarme

Vi a Wave Pictures hace un tiempo en Cádiz y me parecieron buenos intérpretes sin canciones. Luego, su popularidad y aceptación se dispararon en mi mundo conocido, y contemple una falta de atención adecuada, o de predisposición durante la espera a los cabezas de cartel aquel día, como posibles motivos de mi disidencia. Pero ahora sí: el grupo me parece unos Hefner v 2.0. Las ventajas de la nueva versión reside en la pericia de los músicos, que dominan sus instrumentos como no lo hacían Hayman y cía, y una mezcla de esto y su juventud, un mayor potencia. Pero, además de en el revival, se pasan tres pueblos en el calcado: guitarras, estructuras, letras, cockney muy marcado ... todo excepto lo no copiable: la chispa, el talento, en definitiva, las canciones.

El señor Alan Sparhawk salió a dejar muchas cosas claras. La primera, que Retribution Gospel Choir no son un divertimento secundario al margen de Low. Lo certifican una entrega al 200%, un meticuloso trabajo previo de adaptación de lo grabado al escenario, e incluso el diseño de un certero salvavidas dronero (!) a usar en caso de revés técnico. Poniendo las cosas en su sitio, el grupo además dejó en excelente lugar un buen repertorio, sonando igual de contundente que impecable, y accedió a niveles superiores con unas borrascas instrumentales finales absolutamente titánicas.

La puesta en escena de Mahjongg se sujeta firmemente por baterías y percusión, y se define, de forma muy ecléctica, a partir de la electrónica. El resultado es muy irregular, sobresaliente sólo en una de sus dos caras: la normalmente acuchillada por guitarra eléctrica y en la que el grupo hace suya la influencia post-punk. En la otra se enfangan en un mejunje de sonidos exuberantes, y ni la intención de fiesta ni su carácter urgente los hacen distinguibles entre el amasijo de grupos a rebufo de Gang Gang Dance, Battles, o los que han tenido mayor camada, Animal Collective.

Viernes

Mañana

La enésima en la frente, a las primeras de cambio. Especialidad Tanned Tin -bombazos imprevistos-, ramificación Casino. Con David Thomas Broughton y Arborea como máximos exponentes de las ediciones anteriores, la agenda de lo memorable con el desayuno en el estómago ya tiene una nueva entrada: Paul Marshall, o lo que es lo mismo, emoción a partir de unas líneas de guitarra que evocan a James Blackshaw y a Nick Drake, e historias sobre sangre, asesinatos y caballos (no exclusivamente sobre ellos) que se articulan con una voz clara y limpia. Sus dotes líricas lo elevan a la categoría de maestro. Sublime.

Si alguna vez se ha desviado, se debería devolver la mirada a las Islas Británicas. Una razón a sumar a la anterior es Rick Tomlinson, conocido artísticamente como Voice of the Seven Woods. Atenúen las referencias mencionadas en el párrafo de arriba y añadan algo de electricidad y psicodelia, piensen en un talento superlativo del folk progresivo. Su actuación fue otra barbaridad. Artistazo

The R.G. Morrison cambiaron de tercio. El suyo es un pop americano muy apacible y bonito, llamativo en el contrapunto de voces masculina / femenina, que se muestra fenomenal en la toma de contacto, agradable en las dosis inmediatamente posteriores, y plano y un pelín aburrido si las hay sucesivas. Se hizo largo.


Noche

Ora Cogan hace un folk bastante peculiar, que no extraño. Se mueve entre géneros que la influencian pero no la definen por sí mismos: americana, blues, soul, ... regustos añejos abriéndose paso por su garganta. Sin llegar a entusiasmarme, su concierto se me hizo corto

Thalia Zedek defendió a la perfección su repertorio. El mismo que cada vez me gusta menos, el que se presenta ya absolutamente marcado por los surcos de viola. En su ejecución, encontré la voz un poco baja. Igual de correcto que lejos de llegarme.

Una vez establecido en Castellón, Tanned Tin no ha dejado de expandirse. Empezó por los extremos, inventando primero y luego engordando las jornadas de miércoles y domingo; después alargó el día con unas sesiones matinales soberbias artísticamente y encantadoras en cuanto a contexto y ambiente; y la última de estos melómanos incansables ha sido incrementar la resolución de las noches de viernes y sábado en el Teatre con unos mini-conciertos acústicos en un rincón habilitado en la segunda planta. El resultado, por calidad y el plus de cercanía que aporta, es simplemente genial. Además de Arms, a quien no tuve tiempo de ver, estrenaron el formato Paul Marshall, en una pequeña dosis calmante ante su exhibición horas antes, y David Thomas Broughton, que interpretó 'Weight of my love' y 'Another hole', sin pedales ni cacharros, dejado a solas con sus virtudes - vaya voz ...

De nuevo abajo abajo, Zu no tardaron un segundo en poner la maquinaria a tope. Batería, saxo y bajo a todo trapo, haciendo uso de una potencia y velocidad terminales, y con el últimamente omnipresente Massimo Pupillo desdoblando su instrumento para enriquecer la paleta general de sonidos. Nítidos como la luz clara que los acompañaba. Implacables. Versátiles dentro del género. Grandes.

Vaya por delante que las grabaciones de Dälek dejaron de gustarme tras "Absence", en 2004, pero eso no justifica la enorme decepción ante un directo deficiente, lastrado sin duda por la puesta en escena del trío. Y es que si desplumas de matices tu sonido, limitándolo a un fondo ruidoso y unos graves profundos y dispersos; el MC, al que así queda fiado todo, no es precisamente el rey del flow; y encima fallas en la recreación de las oscuras atmósferas que te caracterizan, apaga y vámonos. Como resultado quedan unos temas indistinguibles y cansinos, quizás poco trabajados en lo musical o bien ahogados en el propio concepto de directo del grupo

Sirvan Neptune como caso antagónico de la actuación anterior. Empiezan exhibiendo su impactante cacharrería casera, luego van y dicen que también saben tocar fuerte y rápido, se adentran por extraños recovecos, manufacturan las mejores aristas del mercado y finalmente barren mi temor a la uniformidad con un espectáculo completísimo, sui generis dentro del rock, el punk, el noise o lo que quiera que hagan. Sesudos a la vez que instintivos, complejos al mismo tiempo que primarios. Tres de la mañana del viernes, mucho y excelente contemplado, y esta gente me ha parecido mejor que nadie.

Sábado

Mañana

Casino Antiguo a reventar en la mañana del sábado. Mary Hampton, inglesa del sur, delgada, muy blanca, con coletas y de ojos claros, hipnotiza e impone silencio con un folk que remite al de sus compatriotas hace unas décadas, delicado y turbador a partes iguales, y una voz aguda pero suave. Resaltar dos momentos de su actuación: el tema en el que pidió al público que moviera aleatoriamente sus llaves, que dividió al mundo en simples mortales amateurs y en David Thomas Broughton, un profesional capaz de añadir un contrarritmo chocando su llave con un vaso, y la despedida con 'Because you're young', una escalofriante reflexión sobre los efectos del paso de la juventud. Maravillosa.

Si algo no se le puede reprochar a Benjamin Wetherill es originalidad. Pero ni la excéntrica presencia de su grupo, ni la variada instrumentación, ni los extraños arreglos que hacen que su folk-pop requiera de la máxima atención, consiguieron llegarme e introducirme en su universo.

Tara Jane O'Neil se las sabe todas. A la guitarra, a la voz -absolutamente exquisita, qué suavidad-, a los comentarios para ganarse al público, y a la hora de reclutar banda: Michael Curry a la viola y Frank Rudow a la batería. Su repertorio, claro está, puso el resto, esta vez basado en sus temas más agradables y adictivos (fue difícil luego dejar de silbar la conmovedora 'Howl'). Es grande.

Noche

Sam Amidon, el artista más aclamado por sus compañeros de cartel, llegó a enojarme durante la primera parte de su actuación. Desbocado, abusó de un circo sonrojante que sólo toleraría al lado de un espectáculo musical muy superior. No estaba siendo el caso. Aunque sí que lo fue luego, cuando más calmado se dedicó a trenzar maravillas de folk americano, una tras otra, recogidas y resplandencientes. Sobrado de talento, pero falto de cabeza.

Me esperaba a Sr. Chinarro con banda y tocando únicamente temas de sus primeros discos. Y ni una cosa ni la otra. Él con una acústica y echando mano de repertorio de cualquier época, basándose principalmente, eso sí, en material antiguo. El resultado, demoledor, el ejemplo incontestable de que lo que realmente importa es la materia prima. Sin arreglos, con acordes de algunas canciones muy parecidos entre sí, Antonio Luque embelesó con sus letras sofisticadas (algunas surrealistas, otras cargadas de guasa y todas inteligentes), sus melodías marca de la casa, cantando como nunca y defendiendo a pecho descubierto temas espléndidos como 'Scalextric B-12', 'Quiromántico', 'Dos besugos' 'Los carteles' o 'Santateresa". Con varias experiencias de su directo en formato banda, ya sea sobrio (peor) o no, jamás me lo hubiera imaginado alcanzando este nivel. Majestuoso.

El sonido de Doveman me parece de lo más insulso. Piezas soft-pop al piano que bien podrían servir de banda sonora a los telefilmes de sobremesa de Antena 3. Ni Samamidon ni David Thomas Broughton evitaron el naufragio. No va conmigo.

Lo de Come fue algo histórico, y no sólo por el vacío absoluto de su calendario de bolos. Con el repertorio ceñido, como no podía ser de otra forma, a hitos de los '90 como 'Saints Around My Neck', 'German song', o 'Recidivist', y logrando una reproducción fiel de la forma de su corazón y vísceras, en una ejecución perfecta, entregada y pasional, más que para intentar explicar ahora nada, aquello fue para frotarse los ojos.

Phil Elverum, encarnado en Mount Eerie, no tenía fácil destacar emparedado entre los dos platos fuertes del sábado. A diferencia de su actuación en el Primavera Sound aquí se presentó sólo con las bajas en último momento de Fred Squire y Julie Doiron. No importó para nada. Sólo, fumado y desubicado (no era la mejor hora para su propuesta) demostró porque es especial. Con sus titubeos, sus dudas y su manera de moverse sobre el escenario todavía dota de más fuerza y credibilidad a las personales miniaturas de folk cargadas de realidad y humanidad que lo han hecho ser grande. Lástima que no todo el mundo lo sepa aún.

The New Year no me gustaron por una cuestión de sonido. Por encontrarlos planos, perfectamente redondos, como envueltos en una gran esfera de plástico. Tampoco ayuda que tiraran de su mediocre material más reciente. Desprovistos de rincones pero también, a mi juicio, encogiendo la emoción de sus páramos de calma, eliminando, quién sabe cómo, la chispa de su pausa. Inútil fue intentar recuperarlas a base de volumen o acumulando guitarras. Asépticos.

Brokaw, Zedek y cía aparte, los grandes momentos del día sucedieron en la segunda planta. Primero fue la encantadora improvisación folk, bluesy y americana de Ora Cogan y Tara Jane O'Neil (cuya voz acaricia y desarma en distancias tan cortas), finalizada con una versión del 'Believe' de Cher; acabaron The Floorbirds, en un aperitivo de lo que ofrecerían unas veinte horas más tarde; y entre medias fue el turno de Barzin. Llegué a tiempo -no sé si habían tocado algo más antes- de escuchar una deliciosa versión de 'Dance me to the end of love', tocada a banjo, guitarra y contrabajo y elegamente anclada en las raíces norteamericanas, y tras ella el músico titular se inhibió y dejó solos en el escenario a sus dos compañeros. El contrabajo siguió a lo suyo, mientras que Nick Zubeck tomó la acústica y el mando. ¡Y menuda exhibición de talento que dio! Dos temas desnudos, 'Track and Field' y 'Tip of my tongue', bastaron para hacer saltar todas las alarmas ante una joya escondida. Una posterior escucha de su disco, más arreglado, lo confirma. Grandioso.

Dando por seguro, como los bebés el alimento y el cariño, el gustazo de las sesiones matinales, estos mini-conciertos acústicos de la segunda planta han sido la gran revelación del festival. Bendito estrés escaleras arriba, escaleras abajo.

Domingo

El domingo se respira un ambiente especial en Tanned Tin. Más desahogado, mucho más tranquilo, con lugar para el silencio. También merece la pena disfrutarlo.

Las danesas Monkey Cup Dress abrieron la tarde con una actuación intrascendente, a pesar de lo singular de sus arreglos y de sus composiciones folk-pop. Sin embargo, la pareja final de temas, brillante y con 'Honolulu' en papel estelar, bien podría indicar que lo que falta no es talento, sino mayor repertorio

El directo de Agent Ribbons tiene mucho más contenido. Una frontwoman más que solvente a la guitarra y voz, con fuerza en el escenario y un florero sobre la cabeza, con presencia, y otra chica a la batería fueron poco a poco introduciéndonos en su mundo 50's de punk blues desenfadado y certero, de buenas melodías y ritmos bulliciosos. Increíblemente bien defendido con tan poco personal. Muy aconsejables

June Panic se quedó muy corto, quizás demasiado sólo con su guitarra acústica, su entonación nasal y su mujer al xilófono. Un quiero y no puedo que abre dudas sobre el resultado si hubiera podido

A continuación, los americanísimos The Floorbirds aprovecharon su plaza en el Teatre, ganada a pulso el año pasado con su actuación en el Casino, para desgranar grandes temas tradicionales del folk y algunos de su puño y letra. Impresionante la voz de diva country de Alyssa, y agradable y cálida la textura de la de Daniel. Muy bonito.

Lo de Nacho Vegas, el esperado, el que provocó que entrara gente al final de la actuación anterior a coger sitio, es de vergüenza. Canta de manera excesivamente entrecortada, sus letras son pretenciosas, de un costumbrismo pésimamente entendido y con algunas de las rimas más sonrojantes jamas escuchadas, y excepto la línea de guitarra inicial, musicalmente está hueco. A mitad de la estrofa del tercer tema me di cuenta de que sonaba igual a la de 'Cuando tú vas' de Chenoa -no sé quién la compondría antes-. Una canción después decidí poner fin al suplicio y abandoné el patio de butacas. Horroroso.

A continuación, Munch Munch, un puñado de chavales sobre el escenario cazados por el festival Dios sabe cómo, hicieron saltar la banca. Suenan como si Animal Collective hubiera tomado otra senda en la galaxia del pop y se hubieran decantado por los murales de teclados antes que por el puntillismo de efectos y la acumulación de capas. También incluyen, y se intercambian, doble y potente batería, xilófono y presencia vocal. Imprevisibles, dotados de genio y olfato, consiguen el más difícil todavía sorteando hábilmente la monotonía casi inherente a este tipo de riesgos. Excelentes, sin duda

El dúo Mom se quedó sin samples en un vuelo, cosa que no pararon de recordar durante toda la actuación, e improvisaron un set en el que se rotaron a la guitarra y el chelo además de meter alguna que otra base electrónica. Al principio se los veía perdidos, dando palos de ciego, y luego, cuando se encontraron, dieron forma a un repertorio cursi e insípido

El cierre de Tanned Tin 2008 lo echaron Jeniferever, unos suecos que hacen algo parecido a lo que sucedería si Robert Smith (The Cure) liderara una banda de post-rock. En su haber, la consecución de atmósfera, jugando un papel primordial en esto los teclados; y en el debe, un exceso de épica descontextualizada y lo cansino de su fórmula. Si bien acabaríamos antes diciendo que su propuesta me parece infumable.

Atrás quedan 5 días de sonido excelente, comodidad, cercanía de los artistas y la organización y propuestas musicales eclécticas y de calidad, siempre apuntando a la emoción. Inolvidable. Larga vida a Tanned Tin.

Texto: Jose Antonio Vázquez.
Fotos: Lefty Heärt, Sprungli.

09 noviembre, 2007

Tanned Tin 2007: Crónica

Cómo ya sabréis, el pasado fin de semana se celebró la IX edición del Festival Tanned Tin en Castellón. Cinco días con la música cómo principal aliciente de una programación atenta a aquellas propuestas más arriesgadas y menos habituales dentro de la cada vez más superpoblada escena de conciertos y festivales española. A pesar de la ausencia de nombres de relumbrón el festival se sigue consolidando y consiguió agotar las entradas la mayor parte de los días.

Al éxito de público hay que añadir una exquisita organización: cumpliendo estríctamente los horarios (a veces demasiado), recintos espectaculares, sonido perfecto y trato casi inmejorable (la única pega el excesivo celo de los vigilantes de seguridad sobre todo el jueves en el Auditori dónde no se permitía la entrada de cámaras). Para que el fin de semana fuese redondo simplemente había que confíar en los artistas que conformaban el cartel. Y, ay, es una pena pero el resultado final fue ligeramente decepcionante. El fin de semana estuvo plagado de actuaciones correctas, alguna destacada y más decepciones de lo que nos gustaría. Pero claro, quién no se arriesga no gana.



Jueves 1 de Noviembre
Auditori

Mia Doi Todd fue la encargada de abrir la tarde del jueves, aunque el día anterior Half Asleep y The Third Eye Foundation inauguraron el festival, ofreció un set corto dónde demostró que tiene una gran voz y un puñado de buenas canciones. Acompañada solamente de su guitarra acústica estuvo algo tímida y poco comunicativa. Le faltó algo de conexión con el público que poco a poco iba llenando el Auditori.

Sandro Perri se presentaba con el notable Tiny Mirrors (Constellation, 2007) aún fresquito y, aunque su actuación estuvo un poco mejor, la expectación levantada hizo que su concierto supusiese una pequeña decepción para los que esperabamos que surgiese la magia. Acompañado tan sólo de su guitarra y de unas bases de percusión, sus canciones perdieron parte de la riqueza del estudio. Además tampoco tuvo tiempo para ir creciendo, este fue uno de los principales problemas a lo largo del fin de semana (algunos conciertos excesivamente cortos).

Tras él saldrían a escena Spain, que se reunían para recuperar en directo el The Blue Moods of Spain (Restless Records, 1995) uno de los discos que a mediados de la pasada década los sitúo en las primeras filas del slowcore. Los de Josh Haden cumplieron y dejaron muy buenos momentos (It's So True, Ten Nights, Spiritual...) aunque el excesivo volumen (algo habitual a lo largo del fin de semana) hizo deslucir alguno de los momentos más intímos.

Tomaría el relevo un nuevo solista: David Thomas Broughton, que a diferencia de Mia Doi Todd y Sandro Perri si supo trasladar su discurso y conectar completamente con un público entregado. Repetía actuación tras el buen sabor de boca del año pasado en el Casino y su actuación en el Primavera Sound de este mismo año. Y su show sigue atrayendo a pesar de haberlo visto, su puesta en escena está por encima de los demás hasta el punto de que a veces parece más un actor que un músico. Con recursos infinitos: un globo desinflándose, su propia tos... cualquier cosa le vale para tejer el esqueleto de los temas que va elaborando en bucle con la ayuda de su guitarra, su ukelele y su voz. Another Hole, mientras golpeaba la pared del patio de butacas del Auditori, fue el colofón perfecto para la primera gran actuación del festival. Breve, pero intensa.

Superado el ecuador de la noche, el toque intimista se disolvía y llegaba la parte más eléctrica de programa. Me presentaba escéptico ante la actuación de Xiu Xiu, ya los había visto con anterioridad y no me acababan de entusiasmar -Jamie Stewart me supera con su teatralidad-. Pues esta vez si lograron atraparme en un buen concierto, esta vez en formato trio (cuánto ganan sus actuaciones con bateria, ¡que batería!), plagado de intensidad y con canciones mucho más accesibles que en la última ocasión, no en vano La Foret (5RC, 2005) y The Air Force (5RC, 2006) son sus trabajos más digeribles y más directos. Esta vez la potencia no les hizo perder matices y sus canciones sonaron tan redondas cómo desgarradas.

Con The Ex llegó la revolución al recinto, la gente se arremolinó alrededor del escenario abandonando sus butacas desde el primer momento, a pesar de los intentos del personal de seguridad (la banda incluso se llegó a encarar con alguno). En lo musical la veterana banda derrochó una actitud casi punk (pidieron también que no se utilizase el juego de luces del escenario), aderezada con mucho ritmo y sobre todo un sonido apabullante. Durante un concierto que a mi, personalmente, se me hizo demasiado lineal. A pesar de esto fueron los claros triunfadores de la noche entre el público asistente.

Tras ellos el turno correspondía a Deerhunter, que llegaban como una de las revelaciones de la temporada tras su magnífico Cryptograms (Kranky, 2007). Su actuación fue cómo un jarro de agua fría: apenas unos 40 minutos dónde la banda se mostró un tanto insegura (a excepción de la seeción rítmica) e irregular. La escasa duración hizo que la atmósfera que parecía intuirse no llegase a cuajar y buena parte de sus mejores piezas se quedaron fuera por falta de tiempo. Cryptograms y Strange Lights fueron de lo más destacado de una actuación a medias. Al final Bradford Cox discutía con el técnico visiblemente disgustado por la escasa duración de su set. Por otra parte incomprensible, ya que supuestamente era uno de los atractivos del cartel y no se llevaba retraso acumulado durante el día.

El punto final a la noche lo pusieron los japoneses Acid Mothers Temple, con tres largas jams de electricidad, distorsión y riffs interrumpidas por una rotura de cuerda que dió lugar a la improvisación más freak del festival. Con el trío al completo volvieron a la carga y sonaron más pesados de lo esperado y menos acid de lo previsible. Brillaron sobre todo en su segundo asalto, el más psicodélico de los tres.


Viernes 2 de Noviembre
Casino Antiguo

La primera de las dos mañanas en el Casino tampoco nos dejó emociones fuertes. Abría fuego la encantadora Laura Gibson que desnudó sus canciones para vestirlas tan sólo con su dulce voz y la guitarra. Esperemos poder verla con banda algún día porque la chica demostró que voz y canciones no le faltan.

The Floorbirds ofrecieron traían la america más tradicional al Casino y su concierto fue simplemente correcto. Buenas voces, buena ejecución, pero a sus composiciones les falta ese punto que las haga sobresalir. Lo de La Jr. se quedó en un naufragio, en un grupo a la deriva en la búsqueda de un discurso tan personal y experimental cómo poco definido.

Teatre Principal

La tarde del viernes fue sin duda la jornada más decepcionante de todas las ediciones a las que he acudido, con la mayor parte de grupos diluyendo sus matices en favor de un mayor volumen. Dirty Projectors estuvieron, al menos, entretenidos en su revisión del Damaged de Black Flag, a pesar de que su Rise Above (Dead Oceans, 2007) no me entusiasma, supieron trasladarlo al directo con frescura y solidez.

Tras ellos, se presentaba Raül Fernández con su banda Refree mientras buena parte del público abandonaba el Teatre para irse a cenar o tomar algo. Mientras la banda, perfecta en todo momento, desgranaba casi al completo los temas de Els Invertebrats (Acuarela, 2007), en un concierto inexplicablemente largo para el formato de festival y más teniendo en cuenta la duración de otros. Raül estuvo muy cómodo sobre el escenario e incluso se paró a explicar la historia detrás de cada canción.

Asobi Seksu reclamaron su papel protagonista con un concierto en el que supieron jugar sus bazas con acierto, sin apenas tregua entre temas aprovecharon cada segundo de su escaso tiempo para hacer un alarde de potencia y actitud. Sus temas perdieron matices con respecto al estudio aunque lo compensaron perfectamente con su entrega sobre el escenario. Viendo su actuación no podía quitarme de la cabeza el mal sabor de boca del concierto de Blonde Redhead en el Primavera Sound. Thursday y Strawberries fueron las pildoras envenenadas de la noche.

Califone fueron otra pequeña decepción particular, su folk-rock cálido y mutante no llegó a las cotas esperadas de ellos tras el magnífico Roots & Crown (Thrill Jockey, 2006). En un concierto al que le faltó recorrido -otra vez lastrados por el tiempo- predominaron los temas más rock en detrimento de su parte más relajada. Además el público se encargó de cargarse el clima creado al final de su actuación con los temas más reposados, al preguntar la banda al ser avisados del tiempo si preferían ¿loud or quiet? la mayoría apoyó la opción ruidosa. Y así terminó una actuación que supo a muy poco.

El torbellino de guitarras y teclados del último trabajo de Frog Eyes se debió quedar en casa, porque su actuación estuvo marcada por el tremendo volumen de los instrumentos que unidos a la desquiciante y dramatizadísima actuación de Carey Mercer hicieron el concierto demasiado pesado. Poco creíbles y sin gancho.

Otros que no pasaron de correctos fueron Norfolk & Western, el proyecto del bajista y guitarrista de M. Ward, que cómo sus compañeros de reparto parecieron ser abducidos por el ruido y su actuación resultó más enmarañada de lo deseable.

The Sea & Cake parecían los encaragados de dar lustre a una noche hasta el momento pobre y monótona y, sin deslumbrar, cumplieron las expectativas. Los de Chicago subieron el nivel de la noche con su elegante y personal propuesta. Aunque está claro que a pesar de su pedigree no son el grupo indicado para levantar a un Teatro. En una actuación de menos a más su experiencia sobre las tablas les guió durante una actuación solvente y que tuvo momentos de brillo cómo la deslumbrante Exact To Me.

Ya entrada la noche llegaba otro concierto interesante: Raccoo-oo-oon se plantaban en el escenario con las intenciones claras. No dieron tregua, hasta el punto de que tuvieron que cortarles cuando se disponían a seguir con su actuación y, aunque les falto la precisión de sus discos (se los vió un poco atropellados) ofrecieron un espectaculo de percusión y electricidad a raudales, en un concierto que los confirma cómo grupo a seguir bien de cerca. No debemos olvidar que este es el año de su debut y que aún les falta rodaje.

El cierre a esta segunda noche lo pusieron Wolf Eyes, el cierre perfecto para una jornada en la que el ruido se impuso a la melodía. Su extrema propuesta consiguió que más de uno abandonase el Teatre antes de tiempo, nosotros entre ellos. El sábado había que madrugar.


Sábado 3 de Noviembre
Casino Antiguo

El sábado por la mañana tenía uno de los carteles más atractivos de todo el festival y por suerte no defraudó. Esta vez con el Casino a oscuras, con las ventanas cubiertas por cortinas cómo haciendo un guiño al disco de la encargada de desperezarnos. Sí, Cover The Windows And The Walls (Root Strata, 2007) fue el pilar de la actuación de una Liz Harris que, a pesar de los nervios (se pidió una tila que iba tomando temblorosa entre temas), y sentada en el suelo con su guitarra y un cassette consiguió enmudecer a la sala incluso en las pausas y crear el ambiente propicio para su música. Así, las guitarras hipnóticas, su voz y los ambientes que caracterizan a Grouper inundaron el Casino y consiguieron levantar al público un palmo del suelo. Flotando entre nubes y perdidos en su mundo. Uno de los conciertos del festival.

Su relevo lo tomó el dúo Arborea cuyo concierto también alcanzó momentos de magia, un folk de raices profundas que desplegaron en medio de la magnífica atmósfera que se respiraba esa mañana y que ellos supieron conservar. Dos voces preciosas y una instrumentación sutil al servicio de unas composiciones tan sencillas cómo atractivas. Dance, sing, fight sonó inmensa. Otro lujazo.

Por último SJ Esau, al que no conocía, ofreció un show en el que con sentido del humor y su buen hacer con los samples (músico profesinal, dice) se fue ganando al público y acabó cerrando el mejor grupo de actuaciones de todo el festival. Mañana redonda.

Teatre Principal

Última noche que pasabamos en Castellón y en ella pudimos vivir lo mejor y lo peor del festival. Numbers salieron a escena vestidos de blanco impoluto, el trío de San Francisco se presentaba en España con su reciente Now You Are This (Kill Rock Stars, 2007) y su indie rock con las inquietudes propias de su sello fue un buen aperitivo para lo que estaba por llegar.

Sus vecinos de San Francisco, Tarentel, visitaban España por primera vez en más de 10 años de carrera. Apagaron las luces y con las proyecciones de Paul Clipson dió comienzo el espectáculo: una jam de apenas media hora dónde dieron rienda suelta a las percusiones trepidantes y la guitarras afiladas de su último y descomunal Ghetto Beats On The Surface Of The Sun (Temporary Residence, 2007). De la intensidad de Sun Place nos trasladaron a un paisaje desolador de electricidad y efectos abrasivos con el que llegaron al final de su actuación en la que las proyecciones jugaban un papel tan importante cómo la música. Un concierto tan corto cómo impresionante, con el volumen justo -sin abusar-, que hizo que todos nos quedasemos con ganas de más.

Y tras los paisajes de los californianos llegó el turno a Damien Jurado que en poco más de 45 minutos completó la actuación más memorable del festival, absolutamente emocionante y cautivador. Sentado en el centro del escenario con su guitarra agradeció la oportunidad de cumplir su sueño -tocar en un lugar así- y comentó lo paradójico de tener que venir a España a hacerlo. Tras ello, su voz llenó cada rincón del Teatre sólo interrumpida por las ovaciones del público a cada pausa. Hoquiam y especialmente And Now That I'm Your Shadow en la que rompió a llorar fueron momentos inolvidables. El público lo ovacionó y obligó a salir a hacer un bis. Es la primera vez que lo veía en directo y tras verlo el mismo año que a Bonnie "Prince" Billy no sabría con quien quedarme. Genial.

Tras semejante demostración, Dolorean poco podían hacer. Así que se limitaron a defender su You Can't Win (Yep Roc, 2006), invitaron a Jurado a cantar un tema con ellos -otra vez el público en pie- y al final se fueron animando y su concierto les quedó de lo más resultón. Aunque otra vez el elevado volumen estropeó alguno de los momentos más delicados de su repertorio.

Con For Against empezó parte del desaguisado del sábado, a los cuatro temas decidimos que nos aburriamos lo suficiente cómo para abandonar el Teatro y tomar... el aire. A la vuelta Lisabö ofrecieron un concierto pletórico y un tanto descontrolado, en mi opinión les sobró intensidad y su actuación se quedó un peldaño por debajo del magnifico concierto que dieron en el Primavera Sound. Incomprensiblemente también tocaron alrededor de una hora.

El indie pop de Boy Omega no era lo más indicado para la 1 de la mañana tras tres días de conciertos sin pausa. Así lo entendió el público que en lugar de irse se quedó a hacer mofa de una banda tan joven cómo verde en el escenario. Sus (inútiles) intentos por comunicarse o ser simpáticos eran respondidos desde las butacas con sorna y risas que la banda no acababa de comprender. Lo más lamentable del asunto no fue la actuación, sino el comportamiento de buena parte del público -principalmente palcos- que faltó al respeto tanto a la banda cómo a los demás asistentes.

Chris Adams llegó a Castellón con Hood en suspenso momentaneo, Bracken se presentaron cómo trío y en escena sólo se diferenciaron de su otra banda en la menor presencia de instrumentos "reales" y una mayor presencia de electrónica. El formato favoreció el espectáculo y el suyo fue un buen concierto al que le faltó romper. Le faltan un par de temas más a la altura de Heathens o Four Thousand Style.

Más tarde de las 3 se presentaban unos Thee More Shallows encargados de clausurar el sábado y el festival para muchos asistentes, en lo que fue un fin de fiesta algo tibio con un concierto deslabazado e irregular dónde se centraron exclusivamente en los temas de su última etapa. Destacó el hit Night At The Knightschool que había sonado durante todo el festival.

Con esto y los conciertos del día siguiente a los que no pudimos acudir se cierra una edición del Tanned Tin que baja un poco el listón en cuanto a nivel artístico con respecto a pasadas ediciones. Con respecto al aspecto organizativo poco que objetar, quizás habría que replantearse un poco la cantidad de conciertos para evitar sorpresas desagradables, para dar el tiempo necesario a las bandas para actuar y para hacer que las sesiones sean menos indigestas. No es lo mismo escuchar algo recién llegado que con 25 conciertos en 3 días.

El año que viene se celebrará la X Edición, a ver que nos preparan. Allí estaremos.

Fotos: Carlos, Dani Cantó, Susana M.

26 octubre, 2007

Tanned Tin 2007: Entrevista

No quedan más que unos días para que arranque la IX edición del Festival Tanned Tin que entre el 31 de Octubre y el 4 de Noviembre nos ofrecerá las actuaciones de más de 30 bandas de lo más selecto del panorama musical.

Esta será la tercera edición en la ciudad de Castellón, las seis anteriores tuvieron lugar en Santander, y la apuesta de los programadores sigue siendo la misma: propuestas innovadoras, riesgo y artistas poco vistos por aquí en un entorno perfecto dónde la música será lo más importante (este año Auditori i Palau de Congresos, Casino Antiguo y Teatre Principal). Si en anteriores ediciones nombres cómo Animal Collective, The New Year, Six Organs Of Admittance, Okkervil River, Labradford, Windy & Carl... pasaban por sus escenarios, este año el cartel se presenta aún más atractivo y José Luis Cuevas (co-director del festival) nos habla un poco de todo ello además de dejarnos cinco recomendaciones a las que nosotros uniremos cinco más. Leed, leed...

Six Organs Of Admittance, Tanned Tin 2006

Tras el traslado en 2005 de Santander a Castellón el festival parece más asentado que nunca: más duración, más escenarios, más grupos... Supongo que el apoyo institucional tiene mucha importancia en esto ¿cómo valoráis el cambio con la perspectiva que dan estas dos últimas ediciones?

Para un festival como el Tanned Tin, en el que el espacio es reducido, la colaboración de las instituciones es fundamental en el sentido de que si queremos mantener un precio de entrada aceptable, necesitamos el apoyo externo ya que no se cubren gastos. Así que es fundamental.

Valoramos de manera muy positiva los dos años en Castellón y creemos que este año va a ser aún mejor a todos los niveles. En Castellón de alguna manera el festival ha podido crecer en oferta de grupos y espacios, y eso era muy importante para nosotros.

Desde el cambio de ubicación también se puede apreciar una mayor variedad y apertura en la línea artística del festival, aunque los principios básicos siguen ahí. ¿Qué es lo que buscáis a la hora de confeccionar el cartel?

Bien, es posible que eso se deba a que ahora son dos personas las que seleccionan los grupos pero también se debe a las circunstancias de cada uno de nosotros ya que buscamos traer a los grupos que más nos gustan en un determinado momento. Cuando se confecciona el cartel, hacemos como la carta a los reyes magos. Luego tenemos más o menos suerte y las cosas salen como salen pero siempre intentamos que cada Tanned Tin sea el reflejo de nuestros gustos.

Se podría decir que el Tanned Tin es un rara avis dentro de la fauna festivalera española, aunque también es cierto que tras su estela han ido surgiendo variedad de festivales y propuestas similares en otras partes de la península (Sinsal, AV Festival, Pop Rock en el Central...). ¿Cómo véis estas propuestas? ¿Suponen una competencia o una motivación mayor?

Toda propuesta de festival es loable, toda oferta de programación nos permite ver grupos y cosas interesantes. Unos tienen más fortuna que otros, unos tienen más gusto que otros y unos no saben muy bien lo que quieren ni con que interés lo hacen. Creo que hay demasiadas propuestas que no aportan nada. Sin embargo gente como Sinsal ya llevan años aportando mucho riesgo y nos sentimos muy próximos a su forma de ver las cosas.

Nosotros nunca pensamos en la competencia, quizá esa sea una ventaja para nosotros. Ofrecemos algo que creemos que puede encandilar al público, no desde nuestro carácter de organizadores, sino desde nuestro yo apasionado. La música es lo importante en el Tanned Tin por encima de todo y da igual que un grupo sea conocido o no, que tenga disco o no y que suene en la radio y salga en revistas…

Hablando de competencia entre festivales ¿Qué os ha parecido la polémica de los grandes festivales de verano en torno a la lucha por las contrataciones y el aumento de los cachés? ¿Eso llega a influir a un festival más minoritario cómo el vuestro?

La verdad es que me parece un poco vergonzoso aunque no conozco el tema muy directamente. Quizá a nosotros nos afecta poco porque la mayoria de los grupos que vienen al Tanned no entran en este circuito todavía.

Además de la programación músical habitual el festival se ha caracterizado por otro tipo de eventos: conciertos matinales, mesas redondas... ¿cómo surgieron estas ideas y que tenéis planeado este año?

En el Tanned Tin, las cosas surgen de manera informal… hasta que se convierten en algo sólido, así surgieron los matinales y el año pasado funcionaron muy bien. Este año tenemos dos matinales de viernes y sábado. A parte este año se va a rodar un documental alrededor del Tanned Tin.

Supongo que tras varios años organizando un festival cuya principal motivación es la pasión por la música, este habrá dejado momentos inolvidables y otros no tanto. ¿Podrías contarme cuales han sido las mayores satisfacciones en el ámbito músical en todos estos años? Y por no dejar mal a nadie, aquellos grupos que por una u otra razón se os han escapado y os hubiera encantado traer.

Pues muy buenos conciertos con Animal Collective (foto Tanned Tin 2006), Lou Barlow, Herman Dune, Okkervil River, M Ward… muchos muchos… Pues nos hubiera gustado traer a Panda Bear, Thurston Moore, los que se han caido como Papercuts o Ben Weaver… en fin, esta lista es enorme.


Cómo más de una vez habéis sugerido el cartel pretende ser un menú degustación de la escena independiente actual en la que ante tanto nombre muchos se sienten perdidos. ¿Si tuvieras que recomendar sólamente cinco de los artistas del cartel con cuales te quedarías?

Pues me voy a mojar mucho porque este año me motiva especialmente todo el cartel, pero recomendados THE EX, DAMIEN JURADO, DIRTY PROJECTORS, CALIFONE y WILDBIRDS AND PEACEDRUMS

¿El cartel está definitivamente cerrado con la caída de Papercuts y las incorporaciones de Spain y Ben Weaver?

Bueno, por desgracia Ben Weaver se ha caido del cartel y en su lugar ha entrado Sandro Perri. Y si, ahí hemos parado!

Por último me gustaría agradecerte tus respuestas y vuestro trabajo y preguntarte algo acerca de la X edición que tendrá lugar el año que viene. ¿Hay algo especial planeado o por el momento tenemos suficiente trabajo con lo de este año?

Pues de momento no nos hemos puesto a pensar en ello. Cada edición del Tanned Tin es especial para nosotros, así que la próxima no lo dudes que lo será por doble motivo. Gracias a vosotros por vuestro apoyo.



Además de las cinco bandas que Jose Luis Cuevas os recomienda me gustaría resaltar a otros cinco nombres del cartel y que por uno u otro motivo no deberíais perderos:


Deerhunter:

Rivalizarán con The Ex por ser la sensación del jueves. El grupo de Bradford Cox visita España por primera vez desde la edición del aclamado Cryptograms (Kranky, 2007), esperemos que venga la banda sin bajas y podamos disfrutar del show completo.



Frog Eyes:

Uno de las pocas bandas de indie-rock del cartel, los de Carey Mercer son una de las celulas más activas y atractivas del indie canadiense y a buen seguro acabará poniendo en pie el Teatre Principal el viernes. Su ultimo disco es Tears of The Valedictorian (Absolutely Kosher, 2007)



Grouper:

Otra que debuta en España será Liz Harris, con ella y su particular mundo nos desperezaremos el sábado por la mañana. ¿Que mejor manera de despertar que sus brumas, sus drones y su voz? Este año ha estado imparable y ha entregado Cover The Windows And The Walls (Root Strata) y Way Their Crept y el 7" Tried para Type.


Raccoo-oo-oon:

Otros que nos visitan por primera vez, podremos descubrir su magnífico directo en el que la psicodelia, el ruido y la experimentación de Behold Secret Kingdom (Release the Bats!, 2007) servirán de aperitivo perfecto antes de la actuación de Wolf Eyes.



Tarentel:

Los de San Francisco vienen de tapados, a primera hora de la tarde del sábado ofrecerán uno de los conciertos del festival, no tengo dudas. Sus improvisaciones y las proyecciones de Paul Clipson no dejarán indiferente a nadie. Su último trabajo es el descomunal Ghetto Beats Under The Surface of The Sun (Music Fellowship/Temporary Residence, 2007). Puedes leer una entrevista reciente aquí.



Además el cartel se completa con: Half Asleep, Third Eye Foundation, Mia Doi Todd, Sandro Perri, Spain, D. T. Broughton, Xiu Xiu, The Ex, Acid Mothers Temple, The Floorbirds, Laura Gibson, La Jr., Dirty Projectors, Refree, Asobi Seksu, Califone, Norfolk & Western, The Sea & Cake, Wolf Eyes, Arborea, Sj Esau, Numbers, Damien Jurado, Dolorean, For Against, Boy Omega, Bracken, Thee More Shallows, Lisabo, Jonquil, Bird By Snow, Wildbirds & Peacedrums, Chris Brokaw & Geoff Farina, Ral Partha, Za Vs. Les Aus y Two Dollar Guitar. Ahí es nada. Todavía quedan entradas a la venta.

Página oficial: http://www.tannedtin.com/

16 junio, 2007

Crónica: Primavera Sound 2007 (y III)

Sábado 2 de junio

El sábado ya se empezaba a notar el cansancio y los dolores de todo tipo, así que llegamos un poquito tarde y no pudimos ver a 6PM aunque nos contarían que el concierto estuvo bastante bien y ellos bastante sueltos. Llegamos a tiempo para presenciar el concierto de una de las pocas artistas que venían con un gran álbum bajo el brazo, el reciente Let In The Light (Quartestick, 2007) de una Shannon Wright que se esforzó en ofrecernos uno de los conciertos del festival, a medio camino entre el piano -dónde sonó estremecedoramente intensa- y una guitarra quizá demasiado solitaria. Abrió con varios cortes de su reciente álbum al piano, para después ponerse en pie, coger la guitarra y empezar a hacer diabluras sobre el escenario del Auditori (esos movimientos...!), rescató algunos temas antiguos cómo Avalanche o Portray e hizo kilómetros sobre el escenario antes de volver al piano para cerrar el concierto con otros tres temas. Defy this love y Don't you doubt me sonaron enormes. Podéis ver In the morning light y Don't You Doubt Me, aquí y aquí.

Salimos a tiempo para ver el final de unos The Apples in Stereo que nos volvieron a poner los pies en el suelo (para bailar, claro) y disfrutar de su pop y sus melodías, un poco a deshora eso si... Lástima de primeros minutos perdidos. Los pies empezaban a rendirse y nos sentamos a un lado del ATP a esperar el concierto de The Durutti Column que nos sorprendió a todos rescatando temas clásicos en una primera mitad de actuación magistral, Vini Reilly comenzó presentando a la banda y bromeando acerca de Johnny Marr y John Squire y se le vió suelto ante un buen número de seguidores que llenaban entusiasmados las primeras filas. The Missing Boy fue el mejor momento de una actuación que fue de más a menos pero que dejó un gran sabor de boca.

En el Rockdelux se presentaban los australianos Architecture in Helsinki con la intención de dinamitar la tarde con su pop fresco y animado, sus bailes, sus cambios de instrumentos y sus nuevos temas. Y, a pesar del entusiasmo sobre el escenario y de los bailes de buena parte del público, el concierto no pasó del mero entretenimiento (que a veces no es poco), los temas que junto a los bailes a veces remitían a los B-52's no acababan de transmitir y la falta de sonido y el ruido del escenario CD Drome (algo recurrente en el escenario RDL) hacía que se perdiesen matices. Podéis ver uno de los temas aquí.

Llegaba la noche y con ella empezaban los dilemas, el sábado era al mismo tiempo el día en que el cartel tenía los nombres menos atrayentes para mi y el que más grupos tenía que me apetecería ver. No tenía recorrido planificado así que me dejé llevar ayudado además por el cambio Klaxons-Battles. Me dirigí de nuevo al ATP, mientras la muchedumbre se apelotonaba para ver a Patti Smith, dispuesto a poner a prueba mis oidos con la actuación de los americanos Pelican. Reconozco que sus discos no me atrapan, aunque en directo disfruté de la actuación y de la intensidad de sus temas en un ATP repleto de gente moviendo las cabezas al ritmo de los guitarrazos de los de Chicago que, cómo se puede ver en la foto y en los videos no bajaron el ritmo en ningún momento, en un concierto que sirvió de presentación de algunos de los temas de su inminente City Of Echoes (Hydra Head, 2007) y dónde rescataron trallazos como Drought o algún tema más tranquilo (había que respirar) cómo Aurora Borealis. Podéis ver un par de temas aquí y Aurora Borealis aquí.

No se me pasaba por la cabeza ir hasta el Auditori a esas horas y tal y cómo estaba, pero me encontré sin nada que ver y decidí arriesgarme y ver a Matt Elliott, al que tachan de irregular en directo y al que había visto una vez en solitario. Esta vez se presentaba con orquesta: piano, batería, vientos y alguna cuerda, además de su guitarra y loops. En un Auditori casi vacío pude vivir uno de los momentos mágicos del festival, un concierto irrepetible, por sonido, por luces y sobre todo por la intensidad, la intensidad y belleza de la derrota asumida cómo algo natural por este hombre que a pesar de no gozar de reconocimiento masivo es uno de los grandes artistas europeos contemporáneos. Desgranando los temas de sus últimas entregas, principalmente de Failing Songs (Acuarela, 2007), consiguió estremecer y contagiar el Auditori de sentimientos, todo salió perfecto en un concierto redondo de dónde nadie salió cómo habia entrado. Podéis ver el video de The Kursk aquí y haceros una idea de lo que allí se vivió.

A Lisabö pude disfrutarlos apenas veinte minutos a medio camino entre Matt Elliott y Sonic Youth, interrumpido por uno de los miembros de la seguridad empeñado en que los tapones que vienen de fuera los carga el diablo, y su actuación fue de las que mejor sabor de boca me dejaron de todo el festival, la palabra que mejor lo definiría sería contundente. Los vascos derramaron intensidad y electricidad sobre un Cd Drome repleto de seguidores de una de las mejores bandas de la escena nacional y probablemente la que mejor directo ofrece a día de hoy, sonido impecable, entrega y riesgo. Me queda una cuenta que saldar con ellos y espero poder hacerlo en breve, aunque será dificil verlos por aquí cerca.

Nos fuimos al Estrella Damm a ver si por casualidad había una parcelita libre cerca del escenario, aunque el cambio de Battles dejaba el panorama muy dificil, el de Sonic Youth era el único concierto grande a esa hora y absolutamente todo el mundo se apelotonaba delante del escenrio para ver el último Don't look back del Primavera Sound. Sonic Youth venían a tocar íntegro uno de sus álbumes clave: Daydream Nation (Geffen, 1993). La muchedumbre explotó cuando sonaron las primeras notas de Teen Age Riot y aquello se convirtió en lugar hostil para mi maltrecho cuerpo, así que decidimos irnos hacia atrás pensando que habría menos gente... error. El concierto fue lo que todos esperabamos, la banda sonó perfecta, cómo si hiciesen cada día esta actuación, se les veía entusiasmados, con una Kim Gordon desatada en los bises -sí, además hubo bises!- de su último álbum Rather Ripped (Geffen, 2006). Aunque los mejores momentos se vivieron en la recta final del concierto con unos The Wonder, Hyperstation y Eliminator Jr. apoteósicos.

Afrontaba la recta final del festival sin apenas fuerzas, Grizzly Bear se presentaban en el ATP por primera vez en España y con su estupendo Yellow House (Warp, 2006) bajo el brazo, los temas ganaron en pegada pero perdieron en detalles al ser trasladados al directo, aún así fue un concierto más que agradable que ni siquiera se vino abajo con la aparición en el último tema, la preciosa On a neck, on a spit, de Zach Condon de Beirut y Johan el presentador de Cuatrosfera (me gustaría saber quién fue el que le pidió que subiese). Podéis ver el momento aquí.

El día comenzaba a hacerse eterno y mi cuerpo sólo resistió los primeros minutos de la actuación de unos múm que, a pesar de lo poco apropiado que parecía el horario a priori, supieron contagiar el entusiasmo necesario al público para mantenerlo activo y atento a las tantas de la mañana. Y poco después me iba a casa no sin antes pasarme por el Rockdelux a ver que me iba a perder con el concierto de Battles, los tres temas que vi, frescos, divertidos, enérgicos, imprevisibles, me sirvieron para darme cuenta que el próximo año tendré que venir preparado para el frío, con bufanda si es necesario. Al parecer uno de los conciertos del festival. Podéis ver Atlas aquí. Lástima que no pudiese más.

Domingo 3 de junio
Tras dormir unas cuantas horas y aún con la maldita garganta destrozada, nos fuimos a la Sala Apolo a ver el fin de fiesta que a juzgar por el aluvión de público y el entusiasmo del mismo era uno de los días más esperados. A diferencia del año pasado, en esta edición, el domingo era un día grande. Había espectación por ver a Of Montreal, de hecho el griterío y la entrega del público al comienzo de su actuación fue de los más destacados a lo largo del fin de semana. No era para menos, su Hissing Fauna, Are You The Destroyer? (Polyvinyl, 2007) es de lo mejorcito del año y había ganas de verlos por aquí. No defraudaron e hicieron un concierto largo e intenso, con disfraces, bailes, y desnudo casi integral, además rescataron hasta media docena de temas del también magnífico The Sunlandic Twins (Polyvinyl, 2005), mención especial para la fiesta que se montó con The Party's Crashing Us.

Antes Malajube demostraron que no venían de relleno y dieron un buen concierto en el que tiraron de su último trabajo, Trompe L'Oeil (Dare To Care, 2006), en el que mezclan pop y psicodelia al más puro estilo SFA de sus mejores momentos, eso si con letras en francés. Entre unos y otros me dio tiempo a ver casi 30 minutos de la actuación de APSE en La [2], y más que habría visto si no fuese porque Of Montreal estaban casi preparados, sonaron apabullantes y entregados, delante de una sala casi llena a pesar del solape con el concierto de Of montreal, y aunque a veces se les noten las costuras, su directo es de los que te atrapan.

Y así, casi dos semanas después se acaba esto, aquí se quedan mis recuerdos de un festival que otro año más nos ha hecho disfrutar, a pesar de las colas (para entrar, para salir, para comer, para beber, para mear...), de los traumáticos solapes, de los dolores y del sueño. En una edición donde el festival ha seguido creciendo en público apostando por continuar con una programación inquieta, aunque en mi opinión con menos enjundia que en la pasada edición. Esperemos que el año que viene nos volvamos a ver y que lo pasemos al menos tan bien como este. Gracias a los que me acompañaron en estos días, todo un placer.

Foto Shannon Wright: Hempror (http://liveshot.canalblog.com). Muchas gracias.

09 junio, 2007

Crónica: Primavera Sound 2007 (II)

Viernes 1 de junio

El viernes se presentaba cómo el día más atractivo sobre el papel, aunque las sensaciones que el jueves había dejado en mi, eran dificilmente superables. Aún así, a las 16.00 estaba en primera fila para ver a Mus en el Auditori, un concierto al que tenía muchas ganas y del que volví a salir decepcionado. Fran y Mónica salieron al escenario en solitario y abordaron el primer tema no sin antes agradecer a la gente que allí se había dado cita a esa hora. Después se unieron a ellos el resto de la banda y el concierto deambuló entre la delicadeza y los momentos más eléctricos, saliendo mejor parados en los primeros que en los segundos. Aún así, a pesar de las magníficas composiciones de los asturianos, sobre las tablas siguen pecando de inexperiencia o falta de recursos, los bailes de Mónica, su nerviosismo y sobre todo sus conversaciones en el tema en que invitaron a otro vocalista (todavía más nervioso y estático) a subir al escenario, deslucieron un concierto que por calidad debería haber resultado mejor.

El siguiente en salir a escena en el refrigerado Auditori fue el excéntrico David Thomas Broughton, que al contrario que Mus demostró que lo que a él le sobran son recursos para afrontar una actuación en solitario. Desplegó toda serie de trucos, utilizó todas las partes de su cuerpo para tocar la guitarra, sus zapatos hicieron de instrumentos de percusión y acabó corriendo y cantando entre las butacas del Auditori ante el asombro del público. Aún así su actuación no estuvo a la altura de lo esperado y las formas pudieron más que el fondo. Sus composiciones, que iba construyendo sobre la marcha a base de ir agregando pistas, se ahogaron entre el despliegue de recursos y no terminó de enganchar al público, se vivieron momentos sublimes y otros desconcertantes.


Con el sol calentando ya en el ATP, Brightblack Morning Light visitaban España por primera vez y presentaban su álbum de debut, en un concierto que empezó lento y espeso, cómo su música: perezosa, alucinada, a medio camino entre el blues, el folk y el rock psicodélico y que acabó pletórico, expansivo, entregados en un tema final que nos hizo flotar a todos a pesar de ser poco más de las seis y media (que pena que no fuese de noche) y del poco público que había. Había momentos en que no era capaz de distinguir si ellos estaban más colocados que yo o era al revés. Subidón!.

Después de ver un ratito de Black Mountain y hacer algunas compras nos fuimos hasta el Rockdelux a ver a uno de los grupos que venía a presentar disco en plena forma y que no se habían prodigado por nuestras tierras: Blonde Redhead. El escenario Rockdelux estaba hasta la bandera y el concierto empezó bastante bien con el trío ejecutando dos de los mejores temas de su último álbum: Dr. Strangeluv y 23, aunque poco a poco se fueron desinflando y Kazu fue cantando cada vez peor, en los temas con una sola guitarra sonaron desangelados y el hecho de llevar algunas bases y efectos grabados no ayudaron. A pesar de eso el público estaba rendido y se reclamó el bis con insistencia y gritos de puto Primavera (¿?), el trío volvió a salir y destrozó The Dress, mi canción favorita de su último disco. La persona que me acompañaba salió entusiasmada del concierto, mientras que a mi me decepcionó bastante. Una lástima. Podéis ver Dr. Strangeluv aquí.

Tras hacer la cola de rigor en el Auditori, al igual que Jim White y Warren Ellis de Dirty Three (¿?), entramos y comprobamos que no se llenaría del todo, normal si tenemos en cuenta las colas para entrar y salir, lo alejado del Auditori y sobre todo las actuaciones de Beirut y Band Of Horses casi a la misma hora. Nosotros pasamos de los problemas y nos sentamos a disfrutar del espectáculo, acompañado por un cuarteto de cuerda, un coro gospel y un teclista y armado con su guitarra Jason Pierce hizo un repaso por lo mejor de su carrera tanto en Spacemen 3 como en Spiritualized. El sonido fue impecable, quizá el único pero fue la linealidad de la propuesta que arrastraba a todas las canciones hacia el mismo terreno. Aún así, pudimos disfrutar, entre las entradas y salidas del Sr. Pierce del escenario, de temas indispensables cómo Broken Heart, I Think I'm In Love, Cool Waves, Soul on Fire o las enormes Lord, can you hear me? y una Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space, que quitaba la respiración, arrebatadoramente precioso el medley con I can't help falling in love. Cerraron con el bis de rigor, en este caso la muy apropiada Oh happy day!. Podéis ver un fragmento de la actuación aquí y aquí.

Cuando llegué de vuelta al ATP, unos Modest Mouse pletóricos hacían pequeño este escenario (allí no cabe tanta gente) y me hacían temer por ver a Low desde una posición incómoda. No fue así y al acabar su concierto me pude acercar al escenario y ver al trio de Duluth en la mejor posición posible. Llegaban con el Drums & Guns (Sub Pop, 2007) debajo del brazo e hicieron lo que se esperaba: demostrar que son una de las bandas más en forma del planeta. Con un show mucho más tenso y asfixiante que en su anterior visita nos pusieron a todos los pelos de punta y la carne de gallina. Abrieron con Sandinista, para después encarar una espectacular y sorprendente Take Your Time con Alan desgañitandose (eso es dolor), siguieron dando la vuelta a las canciones de su último disco con las preciosas In Silence y Dragonfly, después dejaron de lado el dolor por un rato y abordaron Canada y una Sunflower deliciosa, volvieron al Drums & Guns momentaneamente para ejecutar Belarus y dejar paso a la intensidad e inmensidad de Amazing Grace y Pissing (que cuarto de hora por dios!) y encararon la recta final con Alan buscando el sentido de todo en Violent Path y Murderer (otro de los momentos del festival) para volver a salir y hacer un bis con una intensísima Breaker. Dos tercios del concierto basados en su último álbum, ni un sólo tema de sus magníficos cuatro primeros discos y aún así no se puede poner ni un pero. Triunfadores absolutos. Mi cuerpo no aguantaba más, la fiebre me vencía y abandonaba sin ver a Built To Spill. El sábado sería otro largo día.

Crónica: Primavera Sound 2007 (I)

Durante la pasada semana tuvo lugar en el Parc del Fòrum el Festival Primavera Sound y unos días más tarde aquí estamos para intentar dejar constancia de mis impresiones acerca de lo allí ocurrido, con la garganta todavía destrozada y los recuerdos empezando a encontrar su sitio en mi cerebro.

El festival, según las cifras que se comentaban, sigue creciendo en espectadores (en su mayoría extranjeros) con respecto a pasadas ediciones, el recinto sigue siendo de lo mejor que uno se puede encontrar para llevar a cabo este tipo de eventos. La programación, cómo siempre, con las mejores intenciones y pretendiendo abarcar un amplio espectro de tendencias dentro de la escena independiente. Los horarios casi siempre cumpliendose a rajatabla y el sonido, a pesar de algún que otro problema, superior a lo que estamos acostumbrados en conciertos y festivales multitudinarios.

Miercoles 30 de mayo
En cuánto a la programación musical, el festival para mi lo abría Gnac, el proyecto en solitario de Mark Tranmer (mitad de The Montgolfier Brothers) que ofreció un set apoyado en la guitarra, bases pregrabadas y proyecciones que acompañaban a una música casi pensada para ese fin. Sin duda la delicadeza y detallismo de sus paisajes no son el tipo de música indicado para ver en una sala plagada de gente hablando, ni probablemente lo sea para salir de la habitación.

A continuación, aunque no tuvimos la suerte de que compartiesen escenario, tomaba el testigo la otra mitad en The Montgolfier Brothers -Roger Quigley- con su proyecto de pop confesional y oscuro At Swim Two Birds. A diferencia de anteriores ocasiones Quigley no vino sólo sino acompañado de la encantadora Sophia Lockwood al cello, aunque lejos de dar mayor profundidad a su discurso, las canciones de Quigley sonaron sin la fuerza de antaño, sin apenas emoción. Si antes erizaba la piel con su sóla presencia y su voz sincera sobre el escenario, esta vez las interpretaciones fueron torpes -Sofia pecó de inexperta en la inicial In Bed With Your Best Friend-, o incapaces de transmitir: cómo las enormes Close To o el cierre con Things We'll Never Do, interpretadas con el piloto automático. Había volado a Barcelona el miércoles por el magnifico recuerdo que guardaba de una actuación suya en un Tanned Tin y me llevaba la primera desilusión del festival.

Para cerrar la fiesta del miércoles, se presentaron en escena los franceses Oslo Telescopic, disfrazados con caretas y con la cara vendada en un ejercicio de masoquismo teniendo en cuenta la temperatura de la sala -La [2]-, bastante llena para un día laboral. Su actuación de la que sólo pude ver una parte debido a los horarios de transporte, fue todo un espectáculo inclasificable que deambuló entre el rock lo-fi, el funky y ritmos de todo tipo. Prometía diversión al menos.

Jueves 31 de mayo
El jueves las horas se me hicieron eternas hasta que llegó la hora de ir hacia el Fòrum, al menos el aburrimiento permitió que llegase justo a tiempo para entrar evitando las colas y problemas informáticos que despues provocarían esperas de más de una hora. Mi primera sorpresa fue el cambio de horario de gran parte de las actuaciones, del que muchos se enteraron pasadas unas horas. Así que, después de echar una ojeada rápida al recinto y reorganizar mi recorrido diario, me dirigí al escenario Estrella Damm a ver que ofrecían Herman Düne a los que tanto la hora cómo el escenario no les favorecía nada, y es que programar un grupo a las 19.15, tan sólo 10 minutos más tarde de abrir el recinto y en el escenario grande no tiene mucha lógica. Aún así, había bastante más gente que el año pasado a primera hora y el trío se esforzó por aportar las primeras alegrías al personal con temas de su destacable último álbum, Giant (Source Etc, 2006) sobre todo. Lo consiguieron especialmente con Good for no one de Not On Top (Track & Field, 2005).

Salí disparado hacia la primera fila del Rockdelux porque allí me esperaba uno de mis conciertos más esperados: Dirty Three performing Ocean Songs, o eso era en principio. Un Warren Ellis con prisas por empezar se adelantaba unos minutos al horario previsto y hacía salir de su violín las primeras notas de Sirena mientras a un lado del escenario algun miembro de 12twelve no perdía la ocasión de verlos de cerca. El concierto discurrió entre las prisas de Ellis, consciente de que el tiempo no era suficiente para abordar todo el álbum, sus discursos alucinados y los sonidos que venían del escenario Cd Drome entre tema y tema. Pero ni esto ni el hecho de que aún fuese de día estropearon el concierto. En un principio no me parecía Ocean Songs el mejor álbum para una propuesta de este tipo, pero ya desde Restless Waves quedó patente la facilidad de emocionar y transmitir del trío, absolutamente impresionantes, desbordando recursos, matices e intensidad. Increíbles sonaron también en Authentic Celestial Music, en Sea Above, Sky Below y en el cierre que aobrdaron a continuación debido a la falta de tiempo: la enorme Deep Waters. Aquí puedes ver un fragmento, aunque la calidad del sonido deja mucho que desear.

El cambio de horarios me hizo dirigir mi rumbo hacia el escenario ATP dónde Elvis Perkins (si, el hijo de Anthony) y su banda intentaron sobreponerse a la pérdida de los instrumentos en su viaje desde Paris y con unos prestados -los clásicos guitarra, bajo, batería, etc. qué, cómo el mismo explicó, en nada se parecía al instrumental que ellos traían- hicieron malabarismos para recrear su Ash Wednesday (XL, 2007) y entre las mil pruebas, protestas y problemas hicieron un concierto deslucido aunque con algún destello de calidad sobre todo en su parte final.

Lo de Slint fue otra cosa, venían para rescatar su imprescindible Spiderland (Touch & Go, 1991) y, lejos de lo que algún escéptico podría creer teniendo en cuenta el retorno de una banda tras más de década y media de separación, enseguida disiparon toda duda y demostraron porqué este disco es considerado la piedra Rosetta del rock independiente de los 90. Con unos juegos de luces espectaculares que realzaban las atmósferas y sensaciones de la música y un sonido milimétrico e intenso lograron convencer y reclamar la actualidad de una propuesta sin la que nuestras vidas y la música que nos acompaña hubiera sido diferente, esos tensos silencios... El último tramo del concierto, con la gente gritando I miss you! al final de Good Morning, Captain es probablemente el momento del festival. Mis prisas por ver a los Comets On Fire me hicieron perderme un bis que no esperaba, un tema inédito: Kings Approach. Podéis ver un fragmento de Breadcrumb Trail y Good Morning, Captain, pinchando sobre los títulos.

Benditos cambios de horario, pensé cuando llegaba a toda prisa al ATP. ¿Alguien se imagina esto a las siete y media de la tarde?. No. La coincidencia con Smashing Pumpkins hizo que delante del ATP se diese cita la gente justa para disfrutar del concierto del festival: una descarga de electricidad y psicodelia cómo pocas había visto en mi vida, los de Ethan Miller lo dieron todo sobre el escenario, en especial Utrillo Kushner a la bateria (vaya pedazo de bestia!), subidas electricas de proporciones gigantescas, una voz a punto de romperse, una apisonadora sobre el escenario. Si con Slint viviamos la represeantación perfecta del rock de los 90, con los Comets vivimos la mejor ración de rock en estado puro, peligroso, ruidoso, lisérgico, increíble. La apoteosis final con Whiskey River es algo que los que allí estabamos tardaremos en olvidar.

Después de esto, cena reparadora con los oidos aún zumbando y sin moverme del ATP llegaba una de las propuestas más diferentes del Festival: Fennesz + Mike Patton, una mezcla que muchos creíamos imposible y que en mi opinión resultó cómo el agua y el aceite, no consiguieron sonar cohesionados en ningún momento y el resultado fueron momentos de belleza (los menos) intercalados en un caos perpetrado por el ex-Faith No More/Fantomas/Tomahawk sobre las bases que el austríaco construía con maestría. La apuesta en principio interesante al final no resultó tanto, aunque bien valía la pena arriesgar. De allí me dirigí, sin mucho entusiamo eso sí, a ver a los White Stripes, o al menos esa era mi intención pero la multitud que desbordaba el escenario Rockdelux sólo me permitió ver un par de temas desde la lejanía. Al final me di por vencido y me fui de vuelta para casa con la garganta tocada y la alegría de haber visto tres conciertos enormes.

Fotos Dirty Three/Slint: Hempror (http://liveshot.canalblog.com). Muchas gracias.