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13 mayo, 2008

Yellow Swans - At All Ends

Yellow Swans
At All Ends (Load, 2007)


NOISE / DRONE Casi por sorpresa, haciendo frente a esa todopoderosa Nueva York neuróticamente desquiciada y vorazmente experimental, Pete Swanson y Gabriel Mindel sacaron a la luz de los focos una California áspera e incómoda, en la que las apacibles playas se convertían en infinitos lagos de arenas movedizas bañados por un sol teñido de violeta. Frente al angustioso extremismo de Wolf Eyes o el psicótico carrusel sonoro de Black Dice, Yellow Swans plantearon un ruidismo que, sin dejar de ser radical, huía de lo gratuito y se construía cuidadosamente, incitando a la escucha atenta, casi contemplativa. Aunque su música nunca fue cómoda, lo último que pretendieron fue espantar al oyente o poner a prueba su aguante. Adentrarse en su mundo costaba, pero una vez que se lograba sintonizar con ellos descubrías un universo lleno de estímulos y tremendamente sustancioso.

Si desde sus comienzos, la dilatación y la saturación lenta fueron la columna vertebral del sonido de este dúo, poco a poco aprendieron a lucir la belleza y exprimir la expresividad de sus paisajes enrarecidos. Entre el paciente minimalismo de John Cage, la virulencia de Faust y el artesanal cuidado de las texturas de Fennesz, comenzaron a asomar la cabeza la solemnidad de Earth y las melodías febriles de My Bloody Valentine.

Desde la primera escucha, “At All Ends” se convierte no sólo en el mejor trabajo de Yellow Swans, sino también en la cima absoluta de su discurso. Todo lo dicho anteriormente cobra aquí proporciones monumentales. Sus cinco largas composiciones -magistralmente estructuradas, perfectamente definidas y cada una rebosante de matices- te engullen instantáneamente, se te meten por cada poro, te conmueven y te llevan por donde quieren, y uno no puede hacer más que abandonarse a la corriente y acabar vuelto del revés por esta magnífica obra maestra: El mejor disco de drones que servidor haya escuchado nunca.

Agridulce resulta la reciente disolución del grupo. Aunque escueza, sus seis años de carrera no podrían tener un cierre más digno. Los afortunados podrán despedirlos en el próximo Sonar. Chema.

MP3: Our Oases

15 noviembre, 2007

Sightings - Through The Panama

Sightings
Through The Panama (Load Records, 2007)

NOISE-ROCK / EXPERIMENTAL Cada vez me parecen más evidentes los síntomas de estancamiento creativo del rock independiente norteamericano más ruidoso, al menos los de sus cabezas más visibles. Con la fórmula olímpica Citius, Altius, Fortius agotada, como era de esperar, tras sólo un puñado de referencias, y por tanto desahuciada para el impacto y la sorpresa, resulta difícil encontrar la aguja que llame la atención entre la sobreabundancia uniforme del género, al mismo tiempo que se ve rebajado el interés de la continuación discográfica de grupos ya consagrados como Wolf Eyes o Lightning Bolt. En compartimentos sonoros contiguos, otros ilustres de las marañas como Black Dice, Liars o Hella se agarran a la tangente desencriptando notablemente el mensaje, los primeros, y explorando vías menos ortodoxas, los dos últimos, mientras que los siempre inspirados Animal Collective han optado por poner en barbecho su destreza ruidista en favor de la consecución de su obra magna pop.

En este contexto, hay que apuntar al cambio de coordenadas como la clave en el sonido de Sightings, trío de Nueva York que publica con Through The Panama (Load cd / Ecstatic Peace lp, 2007) su sexto trabajo de estudio. Bajo la batuta en la producción de Andrew W.K., y con la influencia de las vanguardias de hace tres décadas (comunican la urgencia y la angustia de los seminales Suicide, lucen el acabado metalúrgico de Einstürzende Neubauten y reproducen el desorden cubista de la No Wave), crean atmósferas enrarecidas que instalan al oyente en un estado de permanente zozobra, demostrando que es posible el daño desde unos planteamientos sonoros más complejos y sutiles, que no necesitan para asomar la cabeza del estiramiento hasta el extremo de las cualidades esenciales del sonido.

Ya desde la inicial "A rest", algunos elementos que quedaron inocuos por su excesivo uso reciente reaccionan y mutan: la percusión tribal, la línea de bajo tremebunda y mareante y los efectos electrónicos que aquí burbujean como el azufre hirviendo rehabilitan de repente su toxicidad. El collage sucesivo no tiene desperdicio: al ritmo machacón de "Debt Depths", apuntalado por una guitarra eléctrica en uno de los canales, le sigue el instrumental demoníaco que es "Cloven Hoof", y tras éste aparece una relectura del "The Electrician" de los Walker Brothers (un inquietante diálogo entre el torturador y su víctima) que remite a los últimos Beatles (a "Come together", más concretamente). Y con la segunda mitad del disco llega el despliegue de músculo: los ruidos se agolpan, chirriando de fondo y nublando el primer plano, en "This most real of hells", el ritmo se tensa en "Certificate of no effect", y "Perforated" no es sino una marejada eléctrica encrespada con fiereza. También aparecen los primeros gritos -no muchos- e incluso hay momento para el descanso, en la letanía marciana que es "Degraded hours", antes de un implacable final instrumental que no da lugar a la tregua mediante la acumulación rítmica y de distorsión.

Ante tamaña demostración de talento en la disposición y ejecución de ideas, más vale estar atentos a nuevos lanzamientos y no subestimar la capacidad del género para reformularse y subsistir.

MP3: Perforated